Nueva York y Washington. El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, comparecieron ante un tribunal federal en Nueva York, donde escucharon los cargos presentados en su contra y se declararon “no culpables”. Durante la audiencia, Maduro afirmó que fue secuestrado por fuerzas armadas de Estados Unidos y dijo considerarse “prisionero de guerra”.
Se trata de la primera aparición pública de la pareja desde su detención el sábado pasado, una acción que críticos dentro y fuera de Estados Unidos califican como una posible violación a las leyes nacionales e internacionales. Ambos enfrentan acusaciones relacionadas con narcotráfico.
El juez federal Alvin Hellerstein leyó los cuatro cargos incluidos en la imputación y explicó a los acusados sus derechos ante la ley. Tras solicitarles que manifestaran su posición, tanto Maduro como Flores se declararon inocentes. En su intervención, el mandatario venezolano se identificó como “presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela” y reiteró que fue secuestrado, además de solicitar que se le apliquen los derechos previstos en la Convención de Ginebra.
El juez interrumpió su declaración para precisar que en esta etapa del proceso la audiencia se limitaba a la lectura de cargos y a la declaración de culpabilidad o inocencia.
La defensa de Maduro quedó a cargo del abogado Barry Pollack, quien señaló ante el tribunal que, al tratarse de un jefe de Estado extranjero, existen dudas jurídicas sobre la legalidad de su detención. También solicitó atención médica para su cliente. Pollack es conocido por haber representado a Julian Assange y por haber negociado el acuerdo que condujo a su liberación.
Por su parte, Cilia Flores, quien se presentó como “primera dama” de Venezuela, afirmó ser “completamente inocente”. Su abogado, Mark Donnelly, informó que su clienta presenta heridas visibles, incluida una venda en la cabeza, golpes en las costillas y una posible fractura. El juez ordenó que se atienda la salud de ambos acusados.
La pareja solicitó además que se respete su derecho a recibir asistencia consular, petición que fue aceptada por el tribunal.
Durante la audiencia, ambos permanecieron sentados junto a sus abogados, vestidos con uniforme penitenciario, frente al equipo de fiscales federales. El juez, de 92 años, afirmó que su responsabilidad será garantizar un proceso imparcial.
La acusación criminal fue elaborada originalmente en 2020, durante el primer mandato de Donald Trump, y recientemente fue actualizada por el Departamento de Justicia. En el documento se sostiene que Maduro encabeza “un gobierno corrupto e ilegítimo” que habría utilizado el poder estatal para proteger y promover actividades ilegales, incluido el narcotráfico.
Los cargos incluyen conspiración de narcoterrorismo, importación de cocaína, posesión de ametralladoras y otros instrumentos considerados destructivos, con hechos que, según la fiscalía, ocurrieron entre 1999 y 2025. La acusación vincula a Maduro con organizaciones criminales como el cártel de Sinaloa, Los Zetas, el Tren de Aragua, las FARC y el ELN.
Fuera del edificio de los tribunales federales, alrededor de 150 personas se manifestaron en protesta por la detención de la pareja y por la intervención estadounidense en Venezuela, mientras que un grupo menor de venezolanos celebró el arresto del mandatario.
La jornada inició con el traslado de Maduro y Flores en helicóptero desde la cárcel federal de Brooklyn al Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York, en Manhattan, donde arribaron poco después de las 7 de la mañana para esperar su audiencia programada al mediodía. Al término de la sesión, fueron regresados al mismo centro penitenciario.
El juez fijó la próxima audiencia judicial para el 17 de marzo.






