Washington.- El gobierno de Estados Unidos planea reducir parte de los recursos aéreos y navales que actualmente mantiene asignados a las operaciones de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Europa, en una medida que refuerza su estrategia de reorientar capacidades militares hacia otras regiones del mundo.
De acuerdo con información difundida por el diario estadounidense The New York Times y respaldada por funcionarios europeos, la administración del presidente Donald Trump contempla disminuir de forma significativa el despliegue de aviones de combate y aeronaves de reconocimiento marítimo vinculados a las operaciones de la alianza militar.
El plan también incluiría la reubicación de activos estratégicos como un submarino, un portaaviones y diversos buques de guerra que actualmente forman parte de la presencia militar estadounidense en el continente europeo.
Según las fuentes consultadas, la decisión forma parte de una estrategia más amplia de Washington para redistribuir recursos de defensa y concentrar mayores capacidades en regiones consideradas prioritarias para su política de seguridad, entre ellas Oriente Medio, Asia y el continente americano.
La reducción de medios militares ocurre en un contexto de creciente preocupación entre varios países europeos por la seguridad regional y por la posibilidad de nuevas amenazas derivadas de la guerra en Ucrania y de las tensiones con Rusia.
Además de los ajustes en capacidades aéreas y navales, Estados Unidos ha anunciado movimientos de tropas a lo largo del flanco oriental de la OTAN, una de las zonas consideradas más sensibles dentro de la estructura de defensa de la alianza.
La posible disminución de recursos asignados a Europa ha generado inquietud entre algunos aliados, quienes observan con atención los cambios en la estrategia militar estadounidense y sus implicaciones para la seguridad colectiva del bloque.
Hasta el momento, las autoridades estadounidenses no han detallado el calendario ni el alcance definitivo de las reubicaciones previstas, aunque el anuncio se suma a los debates sobre el papel futuro de Estados Unidos dentro de la OTAN y la necesidad de que los países europeos fortalezcan sus propias capacidades de defensa.







