Washington.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro británico, Keir Starmer, anunciaron este jueves un acuerdo comercial calificado como “histórico”, el primero firmado por la administración estadounidense desde el inicio de su ofensiva arancelaria global.
“Estoy encantado de anunciar que hemos alcanzado un acuerdo comercial innovador”, declaró Trump desde la Casa Blanca, destacando que el pacto permitirá una apertura significativa del Reino Unido a productos estadounidenses, en especial carne de res, etanol y una amplia gama de productos agrícolas.
A través de su cuenta en Truth Social, el mandatario aseguró que el acuerdo generará ingresos por 6 mil millones de dólares mediante un arancel del 10 por ciento a bienes británicos, así como oportunidades de exportación adicionales por 5 mil millones de dólares para productores y agricultores estadounidenses. Además, destacó la creación de una Zona de Comercio de Aluminio y Acero y una cadena de suministro farmacéutico segura como parte de los compromisos alcanzados.
Por su parte, el primer ministro Starmer calificó el pacto como un “gran acuerdo”, que representa una victoria simbólica y económica para el Reino Unido. Londres acordó reducir sus gravámenes a productos estadounidenses del 5.1 al 1.8 por ciento, mientras que Washington mantendrá el arancel base del 10 por ciento sobre bienes británicos.
El anuncio impulsó a los mercados: las acciones de empresas británicas como Aston Martin subieron hasta 10 por ciento, mientras que compañías minoristas con operaciones en Estados Unidos como JD Sports y AB Foods también mostraron ganancias. No obstante, persisten dudas sobre algunos términos del acuerdo, en especial respecto a la industria farmacéutica y la situación del arancel “base”.
En el contexto de la reconfiguración comercial posterior al Brexit, el gobierno de Starmer busca equilibrar sus relaciones con Estados Unidos, China y la Unión Europea sin comprometer su soberanía normativa. Aunque Londres rechazó flexibilizar sus estándares alimentarios alineados con la UE, productores estadounidenses que cumplen ciertos requisitos podrían acceder al mercado británico, según fuentes del sector agrícola.
El acuerdo también llega en un momento clave para la economía británica, que enfrenta presiones internas. Empresas como Jaguar Land Rover pausaron sus exportaciones a EE.UU. y el gobierno británico debió intervenir para mantener operativa a British Steel.
Este pacto representa un intento por desescalar la guerra comercial iniciada por Trump, quien impuso aranceles de hasta 145 por ciento a socios como China, y tarifas del 25 por ciento a países como México, Canadá y la UE. Autoridades estadounidenses y chinas sostendrán conversaciones en Suiza este fin de semana.
Aunque aún faltan detalles por concluir, Trump aseguró que el acuerdo será finalizado en las próximas semanas. “En breve estará todo muy concluyente”, afirmó. El anuncio coincidió con la conmemoración del aniversario de la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial, hecho que Starmer calificó como “altamente simbólico” para la relación bilateral.







