El ejército de Estados Unidos ha reforzado de manera acelerada su presencia cerca de Irán, con el traslado de más de 150 aviones a bases en Europa y Medio Oriente desde que concluyó sin avances una segunda ronda de conversaciones nucleares entre Washington y Teherán el pasado 17 de febrero, de acuerdo con datos de seguimiento de vuelos e imágenes satelitales revisadas por The Washington Post.
Expertos que analizaron el despliegue señalaron que supera la acumulación militar observada antes de los ataques estadounidenses contra el programa nuclear iraní en junio del año pasado. Indicaron que los activos movilizados apuntan a una campaña de varios días sin contemplar una invasión terrestre.
Decenas de aeronaves adicionales se encuentran a bordo del buque de guerra USS Gerald R. Ford, avistado frente a la isla griega de Creta. El Ford es el segundo portaaviones enviado a Medio Oriente, lo que implica que aproximadamente un tercio de los buques estadounidenses activos se ubican actualmente en la región.
Dana Stroul, ex subsecretaria adjunta de Defensa para Medio Oriente y actual directora de investigación del The Washington Institute, afirmó que el nivel de fuerza acumulada permite ejecutar distintas opciones, desde una campaña sostenida hasta ataques específicos y limitados, dependiendo de la decisión del presidente Donald Trump.
La presencia militar estadounidense en la región se ubica entre las mayores en más de dos décadas, desde antes de la guerra de Irak en 2003. La intensificación ocurre luego de que Trump amenazó con atacar a Irán si no se alcanza un acuerdo para restringir su programa nuclear, sin detallar posibles objetivos.







